jueves, enero 26, 2012
miércoles, noviembre 23, 2011
Un ojo llamado cacería o el ojo de Dios. De Marcela Saldaño. Por Domingo de Ramos.
Un ojo llamado cacería o el ojo de Dios. De Marcela Saldaño
Por Domingo de Ramos
La novísima poeta chilena Marcela Saldaño acaba de publicar un nuevo libro y como tal también presentarlo en sociedad. Su nuevo poemario “Un ojo llamado cacería” es su nueva propuesta poética. Una propuesta algo inusual para el país del sur ya que su tradición está entre dos grandes de su literatura los clásicos como Neruda o Parra de indiscutible influencia en los jóvenes escritores. El poemario explora en la veta de la vanguardia más radical del siglo veinte. El surrealismo. Y desde allí explora el lenguaje que se emparentan con el Altazor de Huidobro o con los poetas peruanos Cesar Moro y Westphalen así como la argentina Olga Orozco y no esta exenta del barroquismo latinoamericano que viene desde Lezama Lima el argentino Perlongher aunque la musicalidad de la poeta es mucho más profunda que la de Perlongher. La poeta se explaya como una hedonista, una sibarita de las palabras que se adentra en el objetivo y los significados y los profundiza, los oscurece, los aclara y los adensa en símiles y en torrentes que al parecer nunca acaban convirtiéndola en una joyería finísima muy bien hilvanadas creando mundos artificiales dejando que, la realidad sea un accidente de la vida donde no queda nada de esa civilización bárbara que nos domina. Un paraíso extraño, hermoso y violento.
El ojo se convierte en una gran órgano de Dios que todo lo ve y lo puede ver transformando y destruyendo una realidad que cada vez se muestra mas endeble o precaria porque su inconfundible propuesta de discurso aluvional de acumulación de imágenes es que lo va a reemplazar todos los objetos conocidos y crea nuevos objetos que amueblan y distorsionan vehementemente la racionalidad en que vivimos. Aquí un ejemplo de ello al iniciar el libro que a modo de un manifiesto poético nos abre sus claves para entender este mundo extraño de la poeta. “El ojo de los oscuros papeles Ojos de transparencia terca El centro del ojo es espeso poco se sospecha de él y sus organismos Organismos invisibles Insatisfechos Corrosivos El ojo desea El ojo grita Tiembla en medio de las bestias que lo devoran Aunque ellas no saben que son las presas No saben que ese ojo lleva consigo trozos de piel mudada Por eso cuando ellas tiemblan y escupen existe un niño que pierde sus ojos Y el vacío es la punta de la catástrofe y la arcada…” Como verán estimado lector es un río furioso que va encabalgándose llevándonos por terrenos movedizos y oníricos. El ojo es la simiente, el ojo es el motor desde donde nace una nueva lengua que a su paso va descubriendo nuevos objetos. El vitalismo visceral con que se desplazan las palabras nos conducen a lo largo del libro a una trasfiguración constante de los referentes y que se hacen frágiles, porque son las palabras que en un momento se muestran frágiles por la velocidad que la poeta imprime y a la vez el viaje es un viaje a la lengua misma, una exploración radicalizados con expresiones de las podredumbres, de los detritus de que está compuesta y que adquieren una singular belleza en su recorrido aluvional como limpiando el mundo, esto quiere decir cuanto más sucio este será, más esplendoroso el mundo que vendrá después. Escatología y Belleza. Esa es la poesía. Aquí la belleza la mera belleza no es su fin es la exploración de los abismos y los límites de la condición humana. Toda la poesía busca una belleza pero sin que lo haga a priori o forzándola como lo hacían los parnasianos sino esta se encuentra de diversas formas, con riesgos busca una belleza grande y trágica, desgarrada por la disonancia y el horror, por la fealdad y la violencia.
Y es esto lo que parece querer decirnos Marcela Saldaño en este libro. No hay concesión al lector apático ni pasivo sino quiere que este participe de su espíritu rupturista y de cómplices a la vez. Sigámosla pues a esta talentosa y joven poeta que viene del sur.
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Marcela Saldaño
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viernes, octubre 07, 2011
Antes de ti, bosque de mi vida.
Frente al gran muro
Frente a los cuerpos hinchados
Frente al cuerpo
Frente a las líneas
las noches mágicas
Sin magia
Lo especial como cualquier cosa
La noche dentro del ojo
Qué más da si la noche
Es más noche
Si no la nombro
Si el día
Se vuelve oscuro al omitirlo
Si chillo
Y flores se levantan en vez de piedras
Y que los que desaparecieron
Viven aquí en medio de los tristes árboles
De viejas fotos en guías turísticas
De ti acostado
Bebiéndote tu propia vida
Te consigo trabajo
Te consigo novia
Te consigo amigos
Te publico
Y me río
Me río de mí
De ti
No de nosotros
De ti
De mí
Y no puedo dejar
De robarme todo
De creer
En el olor a pistolas
En los cuchillos perfectos
En escribir escuchando música
Y pensando
En Suiza
Corea
Pensando en Brasil
Pensando en Chile
Tan tristemente largo
Angosto
y miserable
Pensando en mí
Tan sola
Tan feliz
Tan arriba
Que ni yo me alcanzo.
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Marcela Saldaño
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sábado, agosto 27, 2011
En el fondo del lago estamos despiertos
Pude ver como los ejes de la revolución se manifestaban
Como los jóvenes llenos de ideales se acercaban a la muerte
Como mucha gente sacaba lo peor de sí
y los generales de la carne se arreglaban sus bigotes
mientras sus mujeres despreciaban a su género
y arreglaban las chaquetas de sus maridos
Como la bestia se movía entre ellos
Como conversaba en un idioma extranjero
Como los fariseos se movían con sutil gracia
Sonreían y comían cosas espectaculares y asquerosas
Vi como un poeta se suicidaba en la habitación de una amiga
Como él terminaba con su vida
Mientras ella se quebraba el brazo
Mientras la gente en la calle podía oler su muerte
Y su triste mueca de maniquí colgando de la luminaria
La muerte colectiva de ojos podridos vendados para morir mejor
Vi como las nubes cubrieron la atmósfera
Como ese pavor asesinaba a las aves
Pero nadie supuso
Que volverían a nacer más fuertes
Que los nidos se cristalizaron y que el canto
el canto apagado volvería más tarde
Y sus nietos y bisnietos
Hijos y raíces
Treinta años más tarde gritarían con más fuerza
Romperían las nubes
Y conscientes de la niebla de muerte
Ofrecerían su vida y su energía por algo que nos deben
Si el poderoso acaricia su copa
Nosotros acariciaremos nuestras cacerolas vacías
Nuestras voces pobres y fuertes
Porque la pobreza es de quienes
Sin dinero lo pierden todo
Nosotros tenemos la fortaleza de no poder ser robados
Ni siquiera por la muerte
Porque hasta ella nos pertenece
y el sueño y todo lo que podamos construir
Nosotros somos los valientes y la presencia del bosque
el bosque en la ciudad que se levanta
intoxica con sus frutos al podrido
al basural que tala el bosque y transforma la semilla
la vende y la acicala para matar desde adentro el sueño
pero no sabe
que el que nada tiene nada pierde
nada es gratis en esta vida señores
menos su crimen
se acabó el tiempo del silencio
estamos en el tiempo de la denuncia
ha despertado el pueblo que dormía en el fondo de un lago.
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Marcela Saldaño
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jueves, agosto 18, 2011
Cataclismo
No sé qué hacer frente a tanta belleza
frente a las noches
cuando parece que todo brillara a cierta hora
y mi belleza
y juventud
fueran peleas que llevo a diario
y quisiera gritar pero hablo bajito
y te envío mensajes desesperados en la noche
al otro día
luego del sueño
todo parece más liviano
pero a ti te sigue importando
pienso en la distancia
que ya no me importa
porque sigues aquí y yo en ti
y aunque nunca tendremos el tiempo a nuestro favor
seguimos recordando las noches de orquídeas
tú mi verdadero cataclismo
Araucana / Diaguita / Yámana
Yerta/ Torcida/ Americana
Yo
tu olor de maltratado continente.
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Marcela Saldaño
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VII
el silencio es una contradicción
un silencio de año impar
en la calle veintiuno
aquella que espera sin inclinaciones
asuntos latinos heredados en la cortina del bar que nunca tuvo ventanas
la magnitud de los sueños es la templanza
la obsolescencia del hombre en su régimen de sarcasmo
el viejo exterminio es la morada en cuarentena por una plaga
la historia de la locura en un infinito de cuatro paredes
la consistencia de mirar un acuario
y sin más
cortar el brazo
con el que se escribe.
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Marcela Saldaño
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5:09:00 AM
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J'veux ton amour

Llegaste entre mis llamas
como una tempestad
que cultivó flores en mis mares
hurgó en mi bosque
derribó murallas invisibles
inspeccionó la memoria de la lengua
y todos los iris dentro del cuerpo
tú mi mujer sin cabeza
tú mi mujer sin cuerpo
encarnada ahora
tú hierro entre mis cien aceros
oro entre mis piedras torcidas
el único cuerpo de esta memoria
hierves mi piel
solo queda el incendio de la noche
el más oscuro
sin pasado ni memoria
que no sea la tuya
caminamos entre llamas y sueños
entre espinas y fosas
que no duelen
que aman
sienten
se vuelven madera
tú y yo en un nuevo bosque
cultivando piedras azules
y tu vientre y tu hijo
parte de nuestro nuevo mundo
el de la noche más cálida
que cualquier otro día
que hayamos conocido.
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Marcela Saldaño
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