viernes, mayo 21, 2010

Lo más feo de lo feo

Ese bello pariente esconde su sombra de lluvia Mientras tú diriges Mientras tú eres el ardiente vuelo de la mano que quiebra el eje del sueño Mientras tú eras la mano del quiebre que arde en el vuelo y devolvías el espacio a la sombra Del espacio a la sombra en medio del sueño Más profunda que el día más siempre ajena Más siempre a pesar de los años vuelves Yo no quiero esperar Pero esta vez no estoy hablando de voluntades Estoy hablando de las cintas lilas alojadas en tu garganta, del paseo del niño de la otra cuadra, del niño muerto y abandonado por su padre en la carretera, él dice que fue el miedo, pero el miedo nunca es abandono, el miedo es el metal precioso de la compañía, cuando uno tiene miedo puede callar, puede cerrar los ojos, incluso parece que uno se metiera con más facilidad dentro de otro o de si mismo, el miedo a veces puede ser cruel, pero no dejar de hablarte, el miedo enfrenta y te mira a los ojos, por eso no fue miedo lo que hizo escapar al padre, fue la carretera, el vehículo, fue el alcohol y esa ventana, la ventana el último sitio de ese niño que ya no fue más hijo de él, sino que se convirtió en hijo del mundo.

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